sábado, 13 de agosto de 2016

José Gonzalez Paredes: Del diario de un poeta alucinado


José Gonzalez Paredes

La Lima, Cortés, Honduras, 1953. Realizó estudios de Ing. Agrónomo en el CURLA, egresando en 1976. Es poeta, historiador y editor. Ha publicado una veintena de libros entre literatura e historia, desde POEMAS DEL CARIATO, hasta el último EL LIBRO DE LOS SELFIES Y DE LAS HORAS. Desde el DICCIONARIO DE LITERATOS HONDUREÑOS, hasta el último, DICCIONARIO DE MUJERES HONDUREÑAS EN LA CULTURA.
Ha recibido los siguientes galardones nacionales e internacionales. Finalista Premio de Poesía UNAH, 1980; Premio Latinoamericano de Poesía “Plural”, México, 1984; finalista Premio Latinoamericano de Poesía “Ko Eyú”, Venezuela, 1987; Premio Centroamericano de Poesía, Tegucigalpa, 1991; Premio Nacional de Literatura, 2088 y Premio Europa-Hibueras de Poesía, 2013.






DEL DIARIO DE UN POETA ALUCINADO


1
Si entras a mi casa
y no me tocas
Si te vas porfiada y altanera
con aires de grandeza
Entonces tendré el derecho de matarte.

2
Todo está despejado y libre para tu llegada.
En los agudos guijarros
podrás mudar de piel,
en el foso de los pájaros,
podrás saciar tu sed.
En el espléndido naranjo
podrás comer su llameante fruto.
En la mecedora del porshe
podrás estirar tus piernas milenarias.
Cuando todo esté listo,
cuando te sientas fuerte como antes,
entonces toma con fuerza tu báculo
 y entra a deshojarme.

3
En el espejo del frente
has dejado las palabras.
Brillan
como limpias luces del deseo.
Tendré que sacarlas,
con cuidado, despacio,
para que no astillen.

4
Rabia por no escribir,
duelo por la muerte de mis palabras.

5
Las anfetaminas ayudan
a calmar el dolor de parto.
No hay libro sin dolor.
Todos nacen de caminos,
de trasnochadas hojas de la noche.

6
Me he levantado casi ciego
e indoloro a esperarte.
El sueño hundido en los brazos de la noche.
Debo poner las trampas,
que conozco de memoria.
Debo cazarte
como a un león,
como a una gacela herida.
No te dejaré escapar.
Debo aprovechar tu tacto,
el poco sol que me queda de vida.

7
El vuelo asustadizo de los pájaros,
 los golpes jorobados en mi puerta,
 los pasos arrastrados en la alfombra
 me indican que estás aquí,
que has venido
y no te irás
hasta hincarme tus dientes
en mi sangre desolada.

8
Aquí están
estos libros vacíos.
Debes llenarlos
con mano ancha y presurosa.
Debes dejar tu luz
brillando en los poemas.


9
¿Acaso eres mi hada madrina?
¿Acaso una madre voluptuosa?
¿Acaso una tirana
con los días contados?


10
Nunca sé por dónde sales
o por donde entras.
Lo que sé es que nadas
a borbotones en mi sangre,
que agitas, despiadada,
tu luz
en mi memoria.

11
Me has dejado un tatuaje negro en la memoria.
Que brilla a cada paso que doy.
Todos saben quién soy
y dicen mi nombre a secas.
Vomitando palabras contra el viento.
Todos saben quién soy,
menos yo
poeta solo y sin pasado.

 
12
Mi mujer y mis hijos
saben cuando llegas
y me dejan solo en mi torre de marfil.
Durante cuarenta días y cuarenta noches
no me verán.
Sólo dirán mi nombre en los solsticios,
en voz baja,
como temiendo herirme con sus palabras.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Mi querido señor escritor permitame felicitarle por todos sus logros y en especial por su esfuerzo de mantener cada día vivo el arte, por buscar las maneras de que este perdure en el tiempo es para mi un enorme honor y un eterno placer el conocerle y más aun ser parte de sus aventuras literarias que siempre serán un deleite para mi pues no hay nada mas gratificante que ser testigo de un enorme talento.
Espero visitarle pronto, con mucho cariño:
Perlita

PerlCube dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.