lunes, 4 de mayo de 2009

La invención de Pollock

Fragmento tomado de La invención de Pollock de Stella Maris Aguilera
Jackson Pollock no escribió literatura como Joyce, tampoco una autobiografía como Schreber, sin embargo sus cuadros hablan por él, también la escueta correspondencia dirigida a su familia, y porque no, algunos efectos fenoménicos, extraídos de algunos testimonios, que confirman sus dificultades con el cuerpo. La evolución estética que fue transformando y depurando su estilo también asevera la paulatina batalla que libraba intentando ordenar un goce que lo excedía.
El dripping o chorreado era una técnica del movimiento "action painting" que marcaba el inconfundible estilo que Pollock había inventado con su obra. Consistía en gotear y salpicar la pintura sobre una tela colocada en el suelo mediante palos, tarros perforados cargados de pintura o cucharas, en lugar de los pinceles tradicionales.
Este hallazgo creativo, vinculado a la teoría del automatismo surrealista, implicaba una original relación entre el artista y sus obras. La tela era pintada no sólo con la mano, y el artista no la tenía ante sí, por lo cual podía introducir también todo su cuerpo sobre el lienzo.
Su modo de pintar mediante goteos enmarañados, engañosamente simple, respondía en similitud a los patrones de la geometría fractal, que los árboles, nubes, montañas o costas forman en la naturaleza. Estos patrones son un índice estructural, estadísticamente verificable, de la constante repetición que se produce en la morfología de estos fenómenos a todas las escalas.
La teoría del caos, contemporánea de Pollock, suponía que en la naturaleza dominaba el desorden, que su comportamiento era en esencia aleatorio. Sin embargo, a partir de 1960, cuatro años después de que el artista se matara en un accidente automovilístico, se descubrió desde el campo de la meteorología que hay sistemas que no se someten al azar sino que subyace a ellos una forma de orden de notable sutileza.
Decía Pollock: "Cuando estoy en mi pintura no soy consciente de lo que estoy haciendo. Sólo después de hacerlo cuando hay una especie de pausa y toma de conciencia, es cuando alcanzo a ver lo que he hecho".
Número 31, pintado en 1950

Número 8



Jackson Pollock, fotografía de Hans Namuth, 1950. Pollock Krasner House.




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